El cambio climático o el mayor desafío de la humanidad en este siglo.

Por Arcus Makaza / TPMagz autor /

Que hay del continente africano?

Los finales del siglo 20 y el inicio del siglo 21 fueron caracterizados a nivel mundial por la toma de conciencia acerca de unos de los retos globales más importantes de nuestra era: el cambio climático y sus consecuencias.

Que es el cambio climático? Como afecta a la humanidad y los seres humanos? Que se ha hecho hasta ahora para limitar sus consecuencias?

Como el cambio climático incide sobre nuestro continente? Cuál debe ser el comportamiento de un panafricanista con respecto al cambio climático ?

Intentemos dar respuestas a estas diferentes interrogantes.

Existe un gran desconocimiento de lo que es el cambio climático en realidad, bien por exceso de información, inexactitud en las fuentes o por desinformación interesada, lo que da origen a una serie de falsos mitos sobre el cambio climático. En primer lugar es necesario aclarar dos conceptos que, si bien están estrechamente relacionados,  con frecuencia se toman de manera errónea como sinónimos: el cambio climático y el calentamiento global. Existe una importante diferencia, y es que el calentamiento global es la causa del cambio climático, es decir, el aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad del ser humano, están provocando variaciones en el clima que de manera natural no se producirían.

Por lo tanto, por concepto, el cambio climático sería un cambio en la distribución estadística de los patrones meteorológicos durante un periodo prolongado de tiempo (décadas a millones de años), o sea, un cambio en las condiciones promedio del tiempo o en la variación temporal meteorológica de las condiciones promedio a largo plazo (por ejemplo, más o menos fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor o de frio).  La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, define al cambio climático en su artículo 1 párrafo segundo, como un cambio de clima atribuido directa e indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera y que se suma a la variabilidad natural del clima observadas durante períodos de tiempos comparables. Los cambios de clima del Planeta Tierra son de gran preocupación y responsabilidad de todos los seres humanos.

Además, es importante saber que  la Tierra ya se ha calentado y enfriado en otras ocasiones de forma natural, pero lo cierto es, que estos ciclos siempre habían sido mucho más lentos, necesitando millones de años, mientras que ahora y como consecuencia de la actividad humana,  estamos alcanzando niveles que en otras épocas trajeron consigo extinciones en apenas doscientos años.

La principal causa del cambio climático es el calentamiento global y tiene múltiples consecuencias negativas en los sistemas físicos, biológicos y humanos, entre otros efectos.

En efecto, empezando por el principio, es imprescindible saber que el efecto invernadero es un proceso natural que permite a la Tierra mantener las condiciones necesarias para albergar vida: la atmósfera retiene parte del calor del Sol; sin el efecto invernadero, la temperatura media del planeta sería de 180C bajo cero. Por otro lado, La atmósfera está compuesta por diversos gases que, en la proporción adecuada, cumplen su cometido. De donde viene entonces el problema?  Es cuando las actividades del ser humano aumentan la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y ésta retiene más calor del necesario, provocando que la temperatura media del planeta aumente y se produzca lo que popularmente llamamos calentamiento global, base del cambio climático. A parte del aumento de gases de efecto invernadero (vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono) existen otras causas desencadenantes del calentamiento global como son la deforestación, el aumento de la población y  la destrucción de ecosistemas marinos.

El hombre empezó a incidir en el cambio climático hace varios siglos. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar la Revolución Industrial , iniciada en el siglo 18, como el punto de inflexión en el que las emisiones de gases de efecto invernadero arrojadas a la atmósfera empezaron a dispararse. Hay que recordar que la Revolución industrial nació de otras muchas pequeñas revoluciones: la agrícola, la tecnológica, la demográfica, de medios de transporte, finanzas… que dieron lugar a un nuevo modelo de producción y consumo.

El principal resultado ha sido el aumento de la temperatura global del planeta, que desde ese período ha aumentado en 1,10C, si bien se estima que al final del presente siglo el termómetro pueda aumentar todavía más aun cumpliéndose los compromisos de reducción de emisiones fijados por los países.

El cambio climático está afectando de manera indudable a todo el conjunto de la humanidad y sus efectos se resienten cada vez más. De hecho, el aumento global de la temperatura trae consecuencias desastrosas que ponen en peligro la supervivencia de la flora y la fauna de la Tierra, incluido el ser humano. Entre los impactos del cambio climático destacan, el derretimiento de la masa de hielo en los polos, que a su vez provoca el aumento del nivel del mar, lo que produce inundaciones y amenaza los litorales costeros –incluso pequeños estados insulares están en riesgo de desaparición-.

El cambio climático también aumenta la aparición de fenómenos meteorológicos más violentos, sequías, incendios, la muerte de especies animales y vegetales, los desbordamientos de ríos y lagos, la aparición de refugiados climáticos y la destrucción de los medios de subsistencia y de los recursos económicos, especialmente en países en desarrollo.

Conscientes de la necesidad de frenar el cambio climático para la supervivencia de la humanidad; las Naciones Unidas han impulsado, mediante instrumentos jurídicos, varios acuerdos con vista a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y así disminuir el calentamiento global.

Los acuerdos más destacados fueron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de Paris.

En 1992, la Cumbre para la Tierra dio lugar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar el problema. Hoy en día cuenta con una composición casi universal. Un total de 197 países han ratificado la Convención, convirtiéndose en Partes de la misma. El objetivo final de la Convención es prevenir una interferencia humana “peligrosa” con el sistema climático.

En 1995 los países iniciaron las negociaciones para fortalecer la respuesta mundial al cambio climático y, dos años después, adoptaron el Protocolo de Kyoto. Este obliga jurídicamente a los países desarrollados que son Parte a cumplir unas metas de reducción de las emisiones de gases a efecto invernadero. El primer período de compromiso del Protocolo comenzó en 2008 y finalizó en 2012. El segundo período de compromiso empezó el 1 de enero de 2013 y terminará en 2020. Hoy en día hay 192 países o partes  que  han ratificado en el Protocolo de Kyoto.

El Acuerdo de París fue ratificado  dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global. Su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016. El objetivo del Acuerdo de Paris, enunciado en su artículo 2, es “reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza”

A pesar de todo este compromiso mundial en disminuir los efectos del cambio climático, cabe destacar que uno los países más emisores de CO2, los Estados Unidos de América, se ha desvinculado del protocolo de Kyoto así que del Acuerdo de Paris, creando la polémica al dejar de ser “un aliado de la planeta”.

En efecto, el entonces presidente de la primera potencia mundial, Georges W. Bush abandono el protocolo de Kyoto en 2001en tanto que el actual mandatario estadounidense, Donald Trump anuncio el 1 de junio de 2017 la retirada de su país del Acuerdo de Paris. Estados Unidos es el segundo mayor emisor de CO2 con 15% de las emisiones mundiales, ubicado detrás de China que desprende 30% de las emisiones mundiales. La retirada de EE-UU del Acuerdo de Paris fue interpretado por los expertos como un cálculo económico de parte de la primera potencia mundial. El propio Trump decía, al retirarse:

”Este acuerdo tiene poco que ver con el clima y más con otros países sacando ventaja de Estados Unidos. Es un castigo para EEUU. China puede subir sus emisiones, frente a las restricciones que nos hemos impuesto. E India puede doblar su producción de carbón. Este pacto debilita la economía estadounidense, redistribuye nuestra riqueza fuera y no nos permite utilizar todos nuestros recursos energéticos”.

Esta salida relanzo también el debate sobre la equidad y el cambio climático al darse cuenta que países o continentes que emiten menos sufren con  más intensidad  los efectos del calentamiento global o en igual magnitud que los grandes emisores de CO2. Prueba de ello es que, por ejemplo, África, a pesar de que sólo es responsable del 3% del total de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), es uno de los continentes que con mayor intensidad sufrirá las consecuencias del calentamiento global en el presente siglo.

Justamente hablando del continente africano, se puede afirmar sin duda que ya ha sufrido varias consecuencias del calentamiento global y este hecho podría empeorar en los próximos años si no se implementan las medidas necesarias para seguir combatiendo las causas del cambio climático.

“Más de 180 millones de personas sólo en el África subsahariana podrían morir como resultado del cambio climático para fines de siglo”. La reciente advertencia de Greenpeace sobre el futuro del tercer continente más poblado del mundo, hogar de mil millones de habitantes según las últimas estadísticas, aviva una alerta ya existente. Durante los últimos años, los patrones en las precipitaciones se han vuelto impredecibles, lo que ha reducido los cultivos en los lugares donde no hay sistemas de irrigación tecnológicos (la mayoría). Menos comida y menos recursos derivan en otra fatal consecuencia, las tensiones entre comunidades y las migraciones forzadas.

Por otro lado, la reducción en un 82% de la extensión de las nieves permanentes del Kilimanjaro o que el Lago Chad hoy ocupe solo el 10% de la superficie que tenía en 1960, son muestras claras de la degradación que está sufriendo África. El aumento de la temperatura del océano Indico explica la reducción de monzones y lluvias entre marzo y junio en el este africano que han sido observadas durante las tres últimas décadas. Una de las evidencias más claras que se pueden atribuir directamente a las perturbaciones por acción humana, es la reducción de las precipitaciones en el norte de África, con el récord de 330 días sin llover.

Al igual que las sequias señaladas en diferentes partes del continente, varios países africanos experimentaron últimamente unas lluvias sin precedentes, consecuencia del calentamiento global. Las inundaciones causadas dejaron cientos de víctimas mortales, cuantiosas pérdidas materiales así que el  traslado forzoso de miles de personas que perdieron sus hogares.

Como ejemplo se destaca Sierra Leona, país de África occidental, que sufrió en 2017 uno de los peores dramas naturales que ha sufrido el continente en las ultimas décadas. Las intensas lluvias provocaron un deslizamiento de tierras que sepultó bajo un lodazal barriadas enteras localizadas en las colinas de Regent, no muy lejos de la capital, Freetown. Las primeras cifras hablaban de más de 100 muertos. Dos semanas después, se hablaba de más de 1.000, aunque lo más probable es que nunca se llegará a conocer el número exacto de víctimas debido a la dificultad para recuperar los cuerpos sepultados bajo el lodazal.

Otro de los problemas fundamentales relacionados con el cambio climático es precisamente la subida de la temperatura del mar. En efecto, el clima africano está profundamente condicionado por los mares, que están experimentando una continua elevación de la temperatura y de la acidificación .El último informe del IPCC(Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), afirma, con un alto grado de confianza, que el calentamiento regional que sufrirá África durante este siglo será más rápido que la media global, e incluso, en algunas regiones al oeste del continente se degradarán una o dos décadas antes que el resto del planeta. Problemas como el blanqueamiento de los corales o el aumento del nivel del mar se producen también sobre la región. Ya es una evidencia el desplazamiento de muchas especias de peces hacia latitudes más templadas. Además, en una región como África, donde la mayor parte de la población vive de la agricultura, la ganadería y la pesca, la continua sucesión de estos fenómenos desde 1970 se está traduciendo en hambrunas, revueltas sociales y grandes flujos migratorios internos y externos. Las propias Naciones Unidas se han atrevido a vaticinar que el rendimiento agrícola en algunos de los países africanos puede reducirse hasta la mitad en 2020, lo que sería un desastre.

Al analizar los hechos expuestos anteriormente sobre la situación actual de África en cuanto al cambio climático, nos damos cuenta del impacto y peligro que representan las consecuencias del cambio climático para el futuro de las próximas generaciones del continente.

Como ya se mencionó al inicio, el cambio climático, siendo uno de los desafíos más inquietantes de la humanidad, nosotros, como futuros profesionales, líderes y sobre todo panafricanistas,  debemos combatirlo de frente, estando a la vanguardia de todas acciones para proteger el medio ambiente, reducir las emisiones de CO2 y así rescatar la humanidad.

Como dice un antiguo refrán, “más vale prevenir que sanar”, por lo que cada uno de nosotros puede emprender acciones sencillas para contribuir a la reducción del  calentamiento global y así estimular el desarrollo sostenible de nuestra sociedad ya que no podrá haber desarrollo, sobre todo en el caso de Africa, si hay hambre, sequia o migraciones forzadas.

Algunas de las acciones individuales serian:

  • Actuar contra la pérdida de los bosques: Evita en la medida de lo que puedas lo que puede provocar riesgos de incendios; planta un árbol pues un árbol puede absorber en toda su vida hasta una tonelada de CO2.
  • Pon en práctica las 3 “R” de la sostenibilidad: Reduce-Reutiliza-Recicla. En efecto, se aconseja aprovechar de los mercados de segunda mano para dar oportunidad a aquello que ya no usas o hacerte con algo que necesitas y que otra persona ha desechado, así ahorara dinero y conseguirá reducir el consumo.Igual reciclar los envases, los residuos electrónicos, etc es un gesto que limita las emisiones de CO2.
  • Ahorra energía: Gestos sencillos como apagar la luz si no hay necesidad de ella, no dejar en “stand by” los electrodomésticos, etc nos permiten ahorrar energía.
  • Reduce emisiones: Utiliza menos el coche personal sino el transporte público, siempre que puedas utiliza medios de transporte sostenible como la bicicleta, etc.

Además de esas acciones individuales, nosotros jóvenes panafricanistas, futuro del nuestro continente, conscientes de la realidad del cambio climático, debemos exigir más a nuestros gobiernos en cuanto a las medidas hacia una vida más sostenible. La promoción de las energías renovables, la fomentación de un transporte público más sostenible, la lucha contra la deforestación y la explotación inadecuada de los bosques, la gestión correcta de los residuos al reciclar-reusar, etc… son algunos de los pilares que debemos defender donde querrá que estemos para actuar contra el cambio climático.

Un proverbio legendario en la región de África del este decía:” Mañana empieza hoy” como para decir a los jóvenes que, si querían un futuro glorioso para ellos y para su descendencia había que empezar a prepararlo ya. Se podría decir lo mismo para el cambio climático dado que las acciones que podemos hacer para reducirlo  pueden traer un mejor futuro a las generaciones futuras pues podrán disfrutar de “una planeta sana” donde no habrá hambre, sequias, refugiados climáticos, etc…

No hay que olvidar además que la conservación del especie humana depende del cuidado del medio ambiente en que vivimos y eso pasa en reducir el calentamiento global fuente del cambio climático.

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